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Cámaras de circuito cerrado: pros y contras

Cámaras de circuito cerrado: pros y contras

Las cámaras de circuito cerrado son dispositivos de vigilancia que se utilizan para monitorear y grabar imágenes en tiempo real en un área específica. Las imágenes se transmiten a través de un circuito cerrado a un monitor o grabadas en un dispositivo de almacenamiento, como un DVR (Digital Video Recorder) o una tarjeta de red.

Las cámaras de circuito cerrado se utilizan comúnmente en entornos comerciales y residenciales para fines de seguridad y pueden ser instaladas en interiores o exteriores. Algunas cámaras también tienen funciones avanzadas, como la detección de movimiento y la capacidad de enviar alertas por correo electrónico o mensaje de texto cuando se detecta actividad sospechosa.

A la hora de vigilar nuestra casa o nuestro negocio nos encontramos con varias propuestas. Las cámaras de circuito cerrado (CCTV) son una opción por la que muchos se decantan. Hoy queremos hablar de los pros y contras de este tipo de instalaciones, algo que nos puede venir genial para elegir este sistema de vigilancia u otro.

 

Ventajas y desventajas de las cámaras de circuito cerrado

Para que entendamos un poco mejor sus ventajas y desventajas, a qué nos referimos con cámaras de circuito cerrado. La expresión “Circuito cerrado” hace referencia a una instalación de diferentes componentes directamente conectados entre sí. Estos componentes crean un circuito de imágenes que no puede ser visto por otra persona. La imagen no es transmitida, es grabada o visionada en un monitor específico.

Este tipo de sistema de grabación fue creado, en principio, para usarlo en bancos y casinos. La señal de las cámaras de circuito cerrado se transmite en forma codificada hacia un receptor que lo descodifica.

Teniendo en cuenta esto, hay que saber que las cámaras de circuito cerrado, dependiendo de para qué se empleen, pueden contar con ventajas o desventajas. Por lo general son usadas en grandes superficies, como empresas, colegios o establecimientos comerciales. También pueden instalarse en hogares para la seguridad de nuestra familia y pertenencias.

Ventajas de las cámaras de circuito cerrado

Entre las ventajas de las CCTV, podemos encontrar que este tipo de cámaras aumenta la disuasión. Sí, son un impedimento más para los ladrones. Una vez son conscientes de que hay un circuito cerrado vigilando la propiedad, pueden decidir no delinquir. Eso hace que el sistema, tras ser instalado, nos aporte mayor seguridad, tanto en el hogar como en una empresa.

Otra de las ventajas es que cuando hay cualquier tipo de incidente, quedará registrado. Si se comete algún delito, siempre tendremos una prueba e imágenes para poder identificar a esta persona.

Desventajas de las CCTV

Lo más importante es que si la instalación no es la correcta, estas cámaras no son 100% efectivas. Es más, aunque estuviera bien instalada, las CCTV pueden fallar. Pueden quedar ciertos puntos fuera de su alcance, los conocidos como puntos ciegos.

Otro aspecto importante es que estas cámaras no pueden hacer el trabajo solas. Para que fueran efectivas, tendríamos que contratar a una empresa de seguridad que estuviera revisando esa imágenes, algo que aumentaría el coste.

Aunque es una herramienta de disuasión, una mala instalación o saber el lugar en el que se encuentran estas cámaras de circuito cerrado, podría hacer que los ladrones las boicotearan.

¿Son difíciles de instalar este tipo de cámaras?

La facilidad de instalación de una cámara de circuito cerrado (CCTV) depende en gran medida del tipo de sistema que esté instalando. Algunos sistemas de CCTV vienen con todo lo necesario para la instalación y pueden ser fácilmente instalados por una sola persona con habilidades de bricolaje básicas. Otros sistemas pueden ser más complejos y requerir la ayuda de un profesional o la realización de trabajos eléctricos y de construcción. En general, la instalación de una cámara de CCTV puede involucrar los siguientes pasos:

  1. Seleccionar la ubicación adecuada para la cámara
  2. Realizar el cableado necesario para conectar la cámara al DVR o al dispositivo de almacenamiento
  3. Montar la cámara en la pared o el techo
  4. Conectar la cámara al DVR o al dispositivo de almacenamiento
  5. Configurar la cámara y el DVR para que funcionen juntos
  6. Probar el sistema para asegurarse de que esté funcionando correctamente

Si está instalando un sistema de CCTV por primera vez o no tiene experiencia en instalaciones eléctricas o de construcción, es posible que desee contratar a un profesional para que realice la instalación. De esta manera, puede asegurarse de que el sistema esté instalado correctamente y funcione de manera segura y eficiente.

Una alternativa a las cámaras de circuito cerrado: las cámaras espía

Una alternativa muy interesante a las CCTV son las cámaras de vigilancia espía. En este caso, tenemos una enorme variedad de opciones. Cámaras que, en muchas ocasiones, no requieren ni estar conectadas a la corriente. Si no hay cables, un ladrón no podrá cortarlos. Además, hay modelos lo suficientemente pequeños, como las micro cámaras, que pueden colocarse en cualquier estancia de la casa y rincón de la misma sin que se note que están ahí.

Otro punto a favor de las cámaras espía es que hay modelos que pueden retransmitir en vivo ¿qué significa esto? Muy sencillo. Podemos instalar una cámara IP que sea capaz de enviar imágenes en directo a nuestros dispositivos. En el momento en el que estas cámaras registren cualquier movimiento, nos enviarán una alerta a nuestro smarthpone. Esto sería más que suficiente para que revisáramos las grabaciones y valoráramos, nosotros mismos, si queremos llamar a las autoridades para que se personen en nuestro domicilio. De esta forma, el ladrón no podría saber nada.

Diferencias entre las cámaras espías y los circuitos cerrados

Las cámaras espía y las cámaras de circuito cerrado son dos tipos diferentes de dispositivos de vigilancia. Aunque ambos pueden ser utilizados para monitorear y grabar imágenes en un área específica, hay algunas diferencias importantes entre ellos.

Una de las principales diferencias es el propósito para el cual se utilizan. Las cámaras de circuito cerrado se utilizan comúnmente para fines de seguridad en entornos comerciales y residenciales y se instalan de manera visible para que se puedan ver fácilmente. Por otro lado, las cámaras espía son dispositivos disimulados que se utilizan para espiar o monitorear a personas o situaciones de manera discreta.

Otra diferencia importante es cómo se transmiten las imágenes. Las cámaras de circuito cerrado transmiten las imágenes a través de un circuito cerrado a un monitor o dispositivo de almacenamiento, mientras que las cámaras espía suelen transmitir las imágenes a través de una red inalámbrica o por medio de un transmisor de radio.

En general, las cámaras espía se utilizan para propósitos más siniestros y están prohibidas en algunos países. Por otro lado, las cámaras de circuito cerrado son dispositivos legales y aceptables para uso en la mayoría de los países siempre y cuando se utilicen de manera responsable y se respete la privacidad de las personas.